Valparaiso Puerto Principal





Valparaiso se ubica a 112 km. al noroeste de Santiago sobre una amplia bahía del océano Pacífico. Posee una población de 275.000 habitantes aproximadamente.

Es un importante puerto marítimo y centro industrial, así como también una de las mayores ciudades del país. Entre sus actividades económicas destacan el procesamiento de alimentos, la confección y la fabricación de telas, productos petroquímicos, metalúrgicos y de piel.

Valparaíso es sede del poder legislativo, ofrece gran variedad de lugares hermosos y pintorescos, como plazas, cerros, barrios, caletas pesqueras, playas, avenidas, calles llenas de recovecos que ofrecen al visitante paisajes plenos de grandeza, hermosura y tipicidad.

En el curso de su historia, Valparaíso fue poblando los cerros, formando un inmenso anfiteatro que tiene como escenario el mar y la propia ciudad. Un paisaje cultural extendido en innumerables pliegues de lomajes y quebradas.

Los nombres de los cerros surgieron a medida que estos se iban ocupando, primero los adyacentes al antiguo barrio del Puerto, luego los que se extienden hacia el Almendral. Mucho más acá en el tiempo la ciudad creció hacia atrás, a su segunda y tercera líneas de cerros.
Así se fueron sumando hasta llegar a los 42 que, hoy día se dice, son los cerros de Valparaíso. Aunque hay distintas opiniones, porque es frecuente que un cerro reciba más de un nombre. Esto explica que en Valparaíso algunos cerros hayan aparecido y otros desaparecido. Ya pocos recuerdan a Los Chaparros, Las Loceras, el Atalaya, El Pajonal, el Reina Victoria.

Clima

Desde el punto de vista climático, la Región de Valparaíso presenta un clima templado mediterráneo, pero con algunas variaciones. Así como la semiaridez se presenta hacia el norte del río Aconcagua, es más húmedo o mediterráneo costero en el litoral y frío de altura hacia la cordillera.

Tanto el Océano Pacífico, en general, como la corriente de Humboldt, en particular, condicionan en gran medida la conducta de los elementos climáticos de la región. Las direcciones predominantes de los vientos, todas de componente oceánico y portadoras de humedad, explican la constante presencia de este factor en el clima regional.

El carácter frío de la corriente de Humboldt determina la existencia permanente de una banda de bajas temperaturas vecinas a la costa, contribuyendo al descenso de las temperaturas continentales.

En general se distinguen cuatro tipos de climas:

Clima de estepa cálido: Ubicado al norte del río Aconcagua, se caracteriza por la escasa humedad atmosférica, cielos despejados y luminosidad alta, fuerte oscilación térmica diaria y temperaturas media anuales de 15° C. Las precipitaciones alcanzan de 150 a 200 mm al año.

Clima templado de tipo mediterráneo costero: Se presenta en toda la costa de la región y su influencia llega hasta el interior por medio de los valles. Las variaciones de temperaturas son menores por el influjo del océano, siendo más parejas durante el año con un promedio anual de 14°. La humedad relativa es alta con un 75% y las precipitaciones son más abundantes alcanzando unos 450 mm.

Clima templado de tipo mediterráneo cálido: Este clima se desarrolla desde el valle del río Aconcagua hacia el sur. Se caracteriza principalmente por ser más seco y con una variación térmica mayor que en la costa. La temperatura media anual es de 15,5° C y las precipitaciones aumentan con la altitud variando desde unos 250 mm hasta 300 mm.

Clima frío de altura: Se ubica en la Cordillera de los Andes por sobre los 3.000 metros de altura. Hay un predominio de bajas temperaturas y de precipitaciones sólidas, especialmente en invierno.





Los cerros de Valparaíso poseen características urbanas y sociales diferentes unos de otros. Tienen sus propias calles y escaleras de acceso y muchos tuvieron o tienen el ascensor que los une al plan. Están sus almacenes, sus agrupaciones, su vida comunitaria, en otras palabras, son unidades reconocibles que conforman barrios e identidad. Una identidad tan fuerte que los porteños que viven en el extranjero se reconocen entre sí y se agrupan por cerros.

Sin embargo, los paseos y miradores que engalanan las alturas de los cerros tienden un puente al paisaje de toda la ciudad. Desde cualquier punto de sus pliegues la ciudad se contempla a sí misma, una sola en la diversidad de sus 42 cerros.

Esperanza, Merced , Cárcel , Placeres, Pajonal , Panteón , Barón , Litre, San Francisco , Lecheros, La Virgen , Alegre, Larraín, Las Cañas, Concepción , Rodelillo , La Cruz , Cordillera , Rodriguez, Monjas, Delicias, Polanco, Mariposas, Toro , Molino, San Juan de Dios, Santo Domingo , Ramaditas, Florida , Carretas, Rocuant , Jimenez , Arrayán , San Roique , Bellavista , Perdices , O`higgins , Yungay, Artillería, Santa Elena, La Lomay Playa Ancha.

Para conocer el puerto, se debe tener alma de investigador, de poeta e historiador solo de esa forma, podrá recorrer su desordenado, caprichoso y complejo esquema de calles, escalas y ascensores, que le encumbrarán en las alturas de sus numerosos cerros, para mostrarle esa poesía y ese encanto de una ciudad espectacular, la "Joya del Pacifico" como dice la Canción Nacional de los porteños o Pancho como le llaman los marinos de todo el mundo por su similitud a la gran Ciudad de San Francisco en California, EEUU.

Paso a paso, se va mostrando al visitante su caprichosa arquitectura y su vanidosa planificación urbana, donde sus casas nada saben de gravedad, de cálculos estructurales, mecánica de suelos o planes reguladores, no saben de sofisticados diseños o de horizontalidad.

Solo están allí, colgando de sus cerros, apoyadas en débiles maderos, como palafitos secos, se equilibran desde lo alto, soportando con estoica rebeldía los temibles temblores y feroces temporales que suelen visitar a Valparaíso.

Escaleras tan largas que parecieran llegar al cielo, imposibles de subir para alguien que no es del puerto, escaleras que pasan por debajo de casas transformándose en verdaderos laberintos que lo llevaran cada vez a un lugar distinto, nuevo y extraño a los ojos del visitante y, desde donde, podrá contemplar siempre y en todo su esplendor su gigantesco anfiteatro y su hermosa bahía con sus barcos como pintados en una postal.

Calles y Callejuelas con veredas que exigen buenas piernas lo trasladan de un cerro a otro, Playa Ancha, cerro Concepción, cerro Alegre, Cordillera, San Roque, O'Higgins, Barón, Los Placeres y muchos otros.

Se debe recorrer su gran explanada arrebatada al mar, La Plaza Aduana y Plaza Echaurren, zona tradicional de la antigua bohemia porteña, donde el marino de tantas nacionalidades después de un largo viaje, encontraba el cariño de una hermosa mujer y lugares de diversión en lo que eran sus concurridas boites como el recordado American Bar de quien fuera el Rey de la Bohemia porteña Armando Canales, el Yako y tantos otros que quedaron en su historia.

Por calle Esmeralda, tiene su propio Wall Strett, con hermosos edificios de arquitectura inglesa y europea, que le dan a la zona una personalidad especial, antes de debe visitar la Iglesia La Matriz la primera iglesia del puerto, de arquitectura neoclásica, declarada Monumento Nacional y la explanada de la Plaza Sotomayor con él magnifico edificio de la Comandancia Naval al fondo, la plazoleta de la Justicia a un costado, el antiguo edificio del Hotel Reina Victoria, la antigua Estación de Ferrocarriles y actual estación del metro tren y por último el majestuoso monumento al Capitán Arturo Prat y sus hombres en cuya cripta, descansan los restos de nuestros héroes navales.

Caminando por su estrecha calle Condell, se encontrara con un edificio que termina en punta con un gran reloj, es el edificio del Reloj Turri y un poco mas allá el edificio del Diario El Mercurio decano de la prensa nacional, continuando con esta entretenida caminata se llega a su aristocrática Plaza Victoria con su fuente y leones traídos desde el Perú durante la Guerra del Pacífico al fondo, la Biblioteca Pública Santiago Severin y a un costado la Iglesia Catedral y Avda. Pedro Montt en verano y todos los domingos, transformada en centro de encuentro social; mas alla el antiguo y señorial Teatro Imperio hoy convertido en un mercado persa, hasta llegar al Parque Italia donde se realizan exposiciones de libros antiguos y artesanía popular.





Casino y Club Social J. Cruz Martinez - Condell 1466 ( pasaje interior )

Sin duda uno de los rincones porteños más alegres y pintorescos es el bar-restaurante J. Cruz Martínez, que se encuentra ubicado en la calle Condell desde el año 1972, pasando a convertirse con el tiempo en uno de los locales más clásicos de la zona.

Su grato, tranquilo y distendido ambiente es lo que siempre a caracterizado a este local, al que se puede ir ya sea a almorzar, al iniciar una noche de juerga, o bien para finalizarla con una buena “Chorrillana”.

Este plato es lo más clásico del J. Cruz las según se indica que fueron creadas por el dueño del lugar, para luego volverse muy populares en toda la región. Sin embargo, las “Chorrillanas” del J. Cruz son ampliamente reconocidas como las mejores de Valparaíso.
Este es un plato bastante abundante, que consiste en papas fritas, cebolla cocida al vapor revuelta con huevo y carne picada.

Lo otro característico del lugar es la “Carne Mechada”, especialidad que vale la pena probar, pues al igual que todos los otros platos, son preparados al instante, al momento de ser pedidos, por que se puede saborear el gusto casero de cada comida.
Además en el J. Cruz se pueden disfrutar abundantes platos chilenos, una amplia variedad de tragos, buen servicio, y deleitar sus oídos escuchando música en vivo, que llena de vida a este acogedor lugar.

Un verdadero museo

El J. Cruz es un lugar con historia, la que esta dada por la cantidad de objetos que lo decorar, y que constituyen un verdadero espectáculo visual para el visitante, mientras se espera la llegada de algún delicioso plato.

Así, una gran vitrina cargada con reliquias antiquísimas se hace notar al momento de ingresar a este local, que fue declarado museo por la Municipalidad.

A ello se suma el que todos los clientes que han visitado el restaurante, si lo desean pueden dejar inserta su huella, puesto que los manteles y paredes se encuentran rallados completamente con mensajes y firmas de miles de porteños y turistas de los más distantes sitios del planeta. Esto se ha convertido en toda una tradición del restaurante.

En tanto, los encargados de ponerle vida al ambiente son dos característicos viejitos del lugar, muy conocidos en el medio de la bohemia porteña, y que por más de 16 años han llenado de alegría a este local con música en vivo.

Con un acordeón y un cantante, estos incansables músicos deleitan a los asistentes particularmente con melodías latinoamericanas, ya sea, samba, cumbia, boleros, tango, cueca y las clásicas canciones de siempre dedicadas al “Puerto Querido”. Con ello consiguen finalmente hacer cantar hasta el más tímido de los comensales.

Cabe destacar que este lugar siempre está lleno, y sobretodo los fines de semana es común ver gente en la salida esperando que se desocupe una mesa, por lo que es recomendable llegar temprano.

El J. Cruz es un lugar turístico, conocido incluso internacionalmente, y que cuenta con una fiel clientela de la región, santiaguina y extranjera, que quieren compartir de un buen momento, en un local en el que reina un espíritu muy amistoso y afectivo.


Bar Cinzano

Cinzano puede ser un clásico y tradicional, pero aún permanece plenamente vigente. Aquí todos son amigos y las diferencias no existen, transformándose en un lugar lleno de vida, en el que se reúne un público bastante heterogéneo, ya sea, jóvenes, adultos y hasta gente de la tercera edad, los que aún recuerda sus años mozos en el bar.

Esto provoca que en el local predomine un ambiente muy amistoso, tranquilo y familiar, donde todos se conocen y el trato es bastante personalizado. Asimismo, el Cinzano posibilita una amplia interacción e intercambio generacional, donde jóvenes universitarios son capaces de terminar sentados en la misma mesa compartiendo con quienes visitan el local desde las primeras décadas del siglo XX.

En este contexto, todos, sin importar su lugar de origen ni menos aún la edad que se tenga, disfrutan de la rica comida y amplia gama de tragos que ofrece el Cinzano, y más de algunos pueden terminar bailando acompañados de la pintoresca música que se presenta en el local. www.barcinzano.cl





Un atractivo imperdible de Valparaiso son su ascensor ( Cerro Polanco) y funiculares que suben y bajan por sus cerros. Más de 20 son los que originalmente prestaban servicios en la ciudad, menos de 5 continúan activos y todos tienen un extenso recorrido y una hermosa vista que mira hacia el mar. Algunos incluso se entrometen en los patios de las casas. Algunos de los ascensores de la ciudad son los siguientes

Artillería

Artillería en el Cerro Artillería. Plaza Weelwright en el plan y Paseo 21 de Mayo en su estación alta. Fue inaugurado en el año 1893.( funcionando)

Barón

En Avenida España - Avenida Argentina y Avenida Diego Portales en su parte alta. Fue inaugurado en el año 1906 y el primero en funcionar con motor eléctrico, procedente de Alemania.


Bellavista

El cerro Bellavista posee este nombre por la hermosa vista que desde él se tiene.

Concepción

En el Cerro Concepción. Calle Prat, pasaje Elías en el plan y paseo Gervasoni en su parte alta. Fue inaugurado en el año 1883 y el primero que se construyó. Se caracteriza por funcionar con contrapeso de agua.

Cordillera

En el Cerro Cordillera, calle Serrano en el plan y Plazuela Eleuterio Ramírez en su estación alta. Fue inaugurado en el año 1887. Es el segundo en antigüedad y el de mayor gradiente de Valparaíso.


El Peral

En el Cerro Alegre. Plaza Justicia en el plan, paseo Yugoslavo en su estación alta. Fue inaugurado en el año 1902.


Espíritu Santo

En el cerro Bellavista. Calle Aldunate en el plan y calle Rudolph. Fue inaugurado en el año de 1911.

Florida

En el Cerro Florida. Calle Carrera en el plan y calle Marconi en su estación alta. Fue inaugurado en el año 1906.


Larraín

En la Calle Coronel Reinas, desde la Avenida Argentina en el plan altura Avenida Pedro Montt, Calle Hermanos Clark en su estación alta. Fue inaugurado en 1909.

Lecheros

En la Calle Eusebio Lillo (Pasaje Quillota) en el plan y calle Lecheros en su estación alta. Fue inaugurado en el año 1906

Mariposas

En el Cerro Mariposas. Calle Gaspar Marín en el plan y paseo Barbosa en su estación alta. Fue inaugurado en el año 1904, es el de mayor recorrido.

Monjas

En el cerro Monjas, Avenida Baquedano en el plan y Calle Bianchi en su estación alta. Fue inaugurado en el año 1912

Playa Ancha

Desde principios del siglo XVIII se han encontrado documentos en que se habla de Playa Ancha.

Polanco (en estricto rigor el único ascensor de Valparaiso)

En el Cerro Polanco, Calle Simpson en el plan y la torre sin número en su estación alta (cuenta con estación intermedia) su acceso es a través de un túnel de 150 mts. de largo que conecta el único carro que asciende verticalmente 60 mts. el interior del cerro. Fue construido en 1915.
(funcionando)

Reina Victoria

En el Cerro Concepción. Calle Elías en el plan y paseo Dimalow en su estación alta. Fue inaugurado en el año 1902. ( funcionando )

San Agustín

En el Cerro Cordillera. José Tomás Ramos en el plan y Calle Canal en su estación alta. Fue inaugurado en 1913.

Santo Domingo

En el cerro con más historias del Puerto.


Villaseca


En el Cerro Playa Ancha. Calle Antonio Varas en el plan y Calle Pedro León Gallo en su estación alta. Fue inaugurado en el año 1907.




De los Cerros, Paseos & Miradores de Valparaiso


Cerro Concepción

Su primera construcción data de 1678 y corresponde a un reducto militar ordenado por el Gobernador Henríquez, hecho de adobes, y que según se advierte “jamás disparó un tiro” Su poblamiento se inicia en 1822 por los ciudadanos ingleses William Bateman y John Martin.

A partir de 1840 aproximadamente, los comerciantes ingleses y posteriormente alemanes y franceses, advertidos de la inseguridad que la ciudad denunciaba en los dos polos de concentración masiva - el puerto, extendido desde la bahía natural de Valparaíso hasta la Plaza del Orden, hoy Plaza Aníbal Pinto y el Almendral, que remataba en la Alameda de las Delicias, hoy Avenida Argentina, optaron por la tranquilidad del despoblado cerro Concepción.

Allí comenzaron la construcción que recordaba la de sus tierras lejanas: casas de dos pisos, holgadas y hermosas, con antejardines vistosos y con la indescriptible vista al mar, desde cualquier punto de sus habitaciones. Su tránsito diario, a caballo, lo realizaban por la calle Tubildad (hoy subida Almirante Montt) en cuyo comienzo instalaron una caballeriza en lo que es hoy La Pérgola de las Flores.

La colonia inglesa ya instalada promovió la construcción de una iglesia Anglicana, para lo cual, se dice, viajó desde Gran Bretaña una comisión de expertos a objeto de darle una ubicación adecuada, pues se sabía que Valparaíso sufría periódicamente terremotos.

En 1856 se inaugura el alumbrado público a gas, correspondiendo al Cerro Concepción 15 faroles. Con ello se reemplaza el farolito a sebo o parafina, herencia de la Colonia y que cada propietario debía colocar en su puerta. El guardián o alguacil de la época anunciaba el fin del día y el comienzo de las sombras con su pregón lejano y distante: “las ocho han dado y sereno”. El 1 de diciembre de 1883 se inaugura el ascensor Concepción, “cuyos carros de madera eran accionados por contrapeso, según un sistema hidraúlico que operaba mediante estanques de agua, ubicados en ambos lados del recorrido”. Consigna el plano topográfico de 1884, editado por Recadero Tornero, una población de 4.971 habitantes para la subdelegación Nº 8 (Cerro Concepción), en tanto la ciudad de Valparaíso tiene una población de 100.515 habitantes, de acuerdo al censo realizado en 1880. En este laberinto de calles, pasajes, recodos, plazoletas naturales y artificiales, subidas y bajadas múltiples, miradores ocultos y oceánicos, casas inéditas y encumbradas, yace y subyace el Cerro.


Cerro Artilleria

En el Siglo XIX existió un Castillo llamado “Cerro del Castillo de San Antonio”. Su nombre proviene del Cuartel de Artillería que se encuentra en su cima. Los atractivos que allí se encuentran: Edificio Vicealmirante Luis Uribe Orrego, Museo Naval y Marítimo, Paseo 21 de Mayo, Ascensor Artillería, Antigua Escuela Naval.



Cerro Bellavista

El cerro Bellavista posee este nombre por la hermosa vista que desde él se tiene, debido a que está situado en el sector central de la cadena de cerros porteños, permitiendo una visión de la bahía de Valparaíso, del plan y del resto de los cerros.

En el pasado tuvo un gran mirador que lamentablemente desapareció con las edificaciones que se levantaron contiguas a él. Hoy en día se encuentra la estatua del Cristo Redentor y que por lo demás, el sector mismo de cuya imagen debió ser cerrado para preservarlo.

El cerro está limitado por las quebradas del Circo y de Yerbas Buenas. En nuestra actualidad ambas fueron convertidas en calles; quebrada del Circo es la calle Ferrari, en homenaje al Regidor Municipal Ricardo H. de Ferrari, que permaneció por varios períodos en la Corporación Porteña. La quebrada de Yerbas Buenas mantiene su nombre, recordando la batalla librada el 26 de Abril de 1813.


Cerro Cordillera

Ubicado en pleno centro de la ciudad, en él se encuentran los restos de la fortaleza denominada Castillo San José, allí habitaron los gobernadores coloniales, por lo que se conoció como la "Casa del Gobernador". En la actualidad funciona un Museo Histórico. Desde el patio de dicha casona se aprecia una soberbia vista del centro de la bahía.

Tiene su base o iniciación en calle Serrano. Esa colina es la génesis de la ciudad. La antigua Planchada, hoy Serrano, se convirtió con el pasar del tiempo en una calle de gran importancia, lo que se podía apreciar aún hasta mediados del presente siglo, con casas comerciales y establecimientos de lujo. Pero, también existieron residencias fastuosas. Algunas de ellas aún se yerguen sobre la vereda, pero mostrando su mustio estado. En el cerro residían familias de muy buen nivel, tanto social como económico, nacionales y extranjeras.

Este cerro fue el verdadero eje de la vida de Valparaíso a partir de 1692, cuando se terminó de construir el Castillo de San José, tras 10 años de esfuerzo, principalmente de José Garro, gobernador de Valparaíso, que dio su nombre al nuevo reducto.

Cerro Florida

Desde las primeras décadas del siglo y hasta hace unos 30 años en calle Mena existió un hospital perteneciente a la policía uniformada, con capacidad de 50 camas, destinadas a la atención de sus funcionarios y familiares. La acción del tiempo y los movimientos sísmicos concluyeron con él. Hoy en su lugar existe sólo un sitio eriazo.

Los vecinos más antiguos recuerdan con nostalgia la hermosura que tuvo antes calle Mena, pues contaba con grandes árboles a cada lado de la calzada, de proporciones tales como los de Avenida Libertad en Viña del Mar.

Sus construcciones y viviendas datan del siglo XIX conservando su antiguo aspecto.Encontramos el ascensor Florida.


Cerro Playa Ancha

Desde principios del siglo XVIII se han encontrado documentos en que se habla de Playa Ancha. Sin embargo, lo denominado por este nombre no ha sido siempre la misma extensión de terreno, sino que ha ido experimentando una paulatina extensión. Al parecer, primitivamente designaba la planicie donde se encuentran el Auditorio Alejo Barrios y el Estadio Municipal de Valparaíso. Allí había un campo de instrucción militar que se aprovechaba para las “Paradas” dieciocheras y era llamado el “Campo de Marte.

El origen del nombre de Playa Ancha es curioso. No existe en Valparaíso ninguna playa de gran extensión, todas aquellas que se encuentran en las cercanías del barrio así denominado son muy pequeñas y no justificarían la traslación del topónimo desde las orillas del mar a lo alto de los cerros. A nuestro parecer sólo puede explicarse por una metáfora en la que tácitamente se compara la planicie ubicada en la cima del cerro, con bastante extensión, con una playa, seguramente por su primitiva fisonomía arenosa y llana o bien, se hizo una relación con el “Campo de Marte” el cual su extensión también era bastante amplia, llana y arenosa.

Se encuentran en él la Universidad de Playa Ancha, la Universidad de Valparaíso con sus facultades de Odontología, Arquitectura y Diseño, Química y Farmacia, Faro Punta Ángeles, Escuela Naval Arturo Prat, Instituto Hidrográfico de la Armada, Regimiento Maipo, Estadio de Fútbol y Atletismo, Velódromo, Mirador de la Marina Mercante. Su nombre proviene del campo de marte, lugar de instrucción militar, donde se ubica hoy el Parque Alejo Barrios, extenso llano arenoso.

Cerro Barón

Situado en el extremo oriente del plan. En él se encuentra la Iglesia de San Francisco, una de las reliquias de la ciudad. En este cerro nació el ministro Diego Portales. Primitivamente se le denominaba sólo con el nombre de “Morro”.

Más tarde se construyó un fuerte, el que fue terminado en el año 1796. Como en el año anterior Ambrosio O’Higgins había recibido el título de Barón de Vallenary, el Cabildo de Valparaíso decidió celebrar este acontecimiento como su ascenso alVirreinato del Perú, lo que originó que más tarde se identificara al cerro como “Cerro Barón”.

Cerro Santo Domingo


Es el cerro con más historias de Valparaíso. A sus pies se encontraba el Valle de Aliamapu , de los “Changos”. Su nombre proviene de la Iglesia y convento de Santo Domingo que se levanta cerca de la Iglesia La Matriz, en un lugar que fue residencia de los Padres Jesuitas, cuando éstos fueron expulsados se le concedió a Los Dominicos (1776).

El cerro “Santo Domingo” está localizado en el área de origen del poblamiento de la ciudad de Valparaíso, y así lo revela, entre otros aspectos, la característica de su casco antiguo. Como pie de cerro está en el plan de la ciudad con una marcada actividad comercial y presencia de servicios públicos. Se encuentra allí la Iglesia La Matriz y el Edificio del actual Escuadrón Logístico de Carabineros.


Cerro Alegre

El proceso de ocupación de los cerros se produjo en Valparaíso una vez saturado el espacio disponible en el plan. La primera manifestación orgánica de esta expansión puede ubicarse a principios del siglo XIX. En la segunda década, el comerciante inglés William Bateman, adquirió un sitio en el cerro Alegre donde edificó una solitaria vivienda; su actitud precursora halló rápido eco entre sus compatriotas que, atraídos por la instalación de la República se habían radicado en el puerto dedicándose a actividades de importación y exportación.

Este grupo, social y económicamente muy definido, se estableció en el cerro Alegre, generando un barrio residencial formado por viviendas de un nivel de construcción superior al habitual de la época. En torno a esta arquitectura, novedosamente confortable, se agregó una profusa disposición de jardines que contribuyeron a acentuar el aspecto pintoresco de este primer grupo habitacional. El vivo colorido de ambas , arquitectura y naturaleza, determinaron la denominación de Cerro Alegre que lo identifica desde entonces.

Este barrio, cuyo eje ordenador es la calle Montealegre, mantuvo estas características a través de todo el siglo XIX. En el siglo XX, a consecuencias del terremoto de 1906, se produjo un cambio notorio en la arquitectura del cerro. La mayoría de las viviendas dañadas por el sismo, fueron reemplazadas por amplias mansiones unifamiliares que dieron más homogeneidad al sector. La unidad de expresión se conserva hasta hoy, aunque sólo en los exteriores, ya que interiormente muchas residencias han sido subdivididas. Escapa a este destino el Palacio Baburizza.

Paseo Gervasoni


Ubicado en el Cerro Concepción, su acceso es desde Calle Papudo hasta Pasaje Templeman, por Calle Prat, subiendo por el ascensor Concepción.Emplazado en lo que fueron durante la Colonia los terrenos del Fuerte Concepción, destinado a la defensa de la bahía contra las incursiones piratas, y del que nunca se disparó un sólo tiro.
Desde este Paseo se puede apreciar la Bahía y la Ciudad de Valparaíso. Se estima que su nombre se deba al hecho de haber vivido allí don Thomás Gervasoni, Cónsul Honorario de Italia en Valparaíso.

Paseo Atkinson


En el Cerro Concepción se encuentra este mirador. Desde él es posible contemplar todo el borde costero, los cerros y el plan de la ciudad. Una de sus características es encontrarse permanentemente con turistas y visitantes que llegan al lugar para apreciar la hermosa vista de Valparaíso junto a su movimiento Portuario. En el siglo XVIII hubo una cancha de chueca, y posteriormente ya construido, quedó inmortalizado en el óleo de Helsby, el de la niña con aro. En el paseo también se encuentran hermosas casas, que le da un atractivo propio de fines del siglo pasado. Se accede por el costado del edificio de “El Mercurio”, por la escalera Concepción. Antiguamente llegaba hasta el paseo, el desaparecido Ascensor Esmeralda; actualmente se puede tomar también un colectivo en la Plaza Aníbal Pinto o subir caminando por la Calle Almirante Montt.

Paseo Yugoslavo


Situado en el cerro Alegre, sobre calle Prat, es accesible por el ascensor El Peral o por calle Urriola. Se conecta con el cerro Concepción por medio de la calle Montealegre. En él está el Palacio Baburizza, actualmente destinado al Museo de Bellas Artes de Valparaíso.
Es uno de los primeros lugares del cerro Alegre y del cerro Concepción que es convertido en mirador. La calle Montealegre, por allá en 1840, es una de las primeras que empieza a recibir edificaciones de la época, todas de un piso.

En1880 es cuando se conoce este lugar como Paseo Americano, con piso de tierra y barandas de madera. En 1916 se construye el edificio que cobija al Museo de Bellas Artes, lo que obedeció a los deseos de Familia Zanelli. Al poco tiempo es adquirido por don Pascual Baburizza, quien junto con terminar su residencia arregla en forma sustancial el paseo. En homenaje a él, de ascendencia yugoslava, es que lleva su actual nombre.

La vista que se advierte desde él es una de las más privilegiadas, por estar ubicado precisamente sobre la Plaza Sotomayor. El visitante tiene una vista parcial de las faenas portuarias con los buques distribuidos en los diversos puntos de atraque; apreciación total del molo con sus buques de guerra, y de todo el movimiento de naves del principal puerto del país. Observando hacia el norte, se puede ver la mayoría de las playas de Viña del Mar y de las zonas ubicadas más lejos. Éste es uno de los lugares preferidos para observar el espectáculo del Año Nuevo en el Mar.

Paseo 21 de Mayo


Ubicado en el Cerro Playa Ancha, su acceso es a través del Ascensor Artillería y Plazuela Aduana, pero también se puede llegar por las Calles Carampangue o Taqueadero. Fue construido a comienzos de siglo, convirtiéndose en un centro de la vida social del Cerro de Playa Ancha.

Desde principios del siglo pasado se empieza a denominar a este lugar como “Artillería”, comenzando las primeras construcciones, hasta el gran impulso que le otorga al sector la construcción del histórico edificio de la Escuela Naval, que fuera terminado en 1890. En 1893 se inaugura el ascensor Artillería culminando con la habilitación del Paseo 21 de Mayo el año 1911.

Representa uno de los paseos más tradicionales que evoca la gesta de Iquique y la Gloria de Prat y los suyos. Está ubicado sobre una explanada horizontal al borde del acantilado, posee grandes árboles, asientos, apreciándose en toda su extensión el Puerto y la ciudad de Valparaíso con sus cerros. Detrás del paseo están los bellos jardines y edificio de la que fuera la Escuela Naval.

Está rodeada de edificios que mantienen entre sí una unidad armónica regional y en las que funcionan la Comandancia en Jefe de la Armada de Chile y la Primera .Zona Naval, antigua Intendencia Regional. Además de establecimientos de hospedaje, gastronómicos, comercio, correos, Compañía de bomberos, Estación Puerto de Ferrocarriles del Estado, Aduana y Gobernación Marítima; estos con sus torres y plazoleta que mira al mar son la puerta marítima de Valparaíso.

Según Decreto Supremo de Educación Nº 17 de 1979, todos los edificios que la rodean constituyen una zona típica de protección.
Cada fin de año, el día 31 de Diciembre, gran cantidad de porteños y visitantes nacionales e internacionales, llegan hasta él para presenciar el espectáculo“Año Nuevo en el mar”, y recibir el nuevo año.

Paseo Rubén Darío


Este paseo recorre el camino costero desde la Caleta El Membrillo hasta la playa Carvallo, toda su extensión se puede recorrer tanto a pie como en vehículo. A mitad de camino se encuentra un pequeño parque que lleva el mismo nombre del paseo, éste se caracteriza por sus áreas verdes cubiertas de pastos, árboles y flores.

Caminando por la vereda junto al mar, nos encontramos con una enorme y antigua hélice de alguna embarcación dada de baja, que es expuesta tal museo al aire libre. La visibilidad que entrega este paseo es inmejorable, en días despejados se aprecia toda la bahía de Valparaíso, su ciudad, Viña del Mar, las dunas de Montemar y de Mantagua, incluso la chimenea de la fundición de cobre de Ventanas. Hacia el interior se ve claramente el cerro La Campana, la Cordillera de Los Andes y hasta el monte Aconcagua.

En toda la extensión del camino, las olas se encuentran con roqueríos que parecieran sostener la calle. Los atardeceres no pueden apreciarse de mejor forma, lo que invita a las parejas de enamorados a seguir este recorrido.

Paseo los 14 asientos


Ubicado en el Cerro Concepción, Los Catorce Asientos, se ubican en el muro contiguo al recinto del Instituto Alemán de Valparaíso. Dan la espalda a la subida Almirante Montt, que es una de las vías para llegar a él. También se accede por el ascensor Turri. Es un tranquilo lugar, ideal para encuentros y descanso.



Paseo parque costero Juan de Saavedra



Ubicado en el sector costero, su nombre recuerda al Capitán Español, descubridor de Valparaíso, Don Juan de Saavedra, quien venía en la expedición de Diego de Almagro. Es un lugar de esparcimiento desde donde se puede apreciar la panorámica del Puerto, sus cerros y disfrutar la cercanía del mar. Apto para realizar paseos, caminatas admirando los bellos atardeceres y práctica de pesca deportiva. Se ubica junto a Caleta de Pescadores y Playa Portales.

El Paseo Carvallo


Es la continuación del paseo Rubén Darío y comprende desde la playa Carvallo hasta la playa Las Torpederas. Su principal característica es la apreciación del agitado oleaje proveniente del sur y que en este sector golpea a los roqueríos, provocando espectaculares explosiones de agua al encontrarse las olas con las rocas.

Por otro lado, es preferido este paseo para apreciar en su máximo esplendor los atardeceres, los cuales cada día tienen una característica distinta según el tiempo, algunos son completamente despejados los cuales permiten ver el reflejo del sol en el mar y otros, cuando está nublado, provocan hermosos colores y formas en las nubes.

Desde aquí es posible apreciar la punta de la Piedra Feliz, la entrada y salida de grandes buques a la bahía y la actividad de botes pescadores y pesqueros de mayor envergadura.

Mirador O`higgins


Una de las más significativas obras de valor histórico y patriótico de Valparaíso es el Mirador O’Higgins, construido con erogaciones de los miembros del ex cuerpo de policía de esta ciudad, como homenaje al primer centenario de la Independencia Nacional, el que fue inaugurado en un acto solemne el 17 de septiembre de 1910.

Tal obra se concreto por iniciativa del Prefecto de Policía don Alberto Morales Munizaga, quien dispuso por orden de él, el día 26 de Enero del mismo año, 1910, que las unidades de su dependencia propusieran proyectos para recordar el centenario de la emancipación nacional y perpetuar la memoria del Padre de la Patria, entre los proyectos presentados, el prefecto Morales seleccionó el del jefe de la sección de seguridad, Carlos Alamos Ortíz, y del comisario de la tercera comisaría, Washington Salvo Rubio, que consistía en levantar una columna conmemorativa en el sitio mismo desde el cual el 10 de Octubre de 1818 el Libertador Capitán General Bernardo O’Higgins Riquelme contempló el zarpe de la primera Escuadra Nacional que bajo las ordenes del Almirante Blanco Encalada se dirigió al sur a batir la flota Española que venía desde Cádiz con propósitos manifiestamente hostiles a nuestra causa, y desde donde también el 20 de Agosto de 1820 la despidió cuando zarpo rumbo al norte a libertar al Perú de la dominación Española.
Ubicado en el Cerro San Roque - Alto (Camino antiguo a Santiago). Desde allí Don Bernardo O’Higgins dijo la célebre frase: “De estos cuatro palos, depende el futuro de Chile”.

Mirador Portales


Se encuentra en uno de los faldeos del cerro Barón, al inicio de la Avda. España y Avda. Errázuriz. Emplazado en la calle del mismo nombre que recuerda al ex Primer Ministro. Domina ampliamente la bahía de Valparaíso, su movimiento de naves, el Muelle Barón en primer plano, el sector Almendral con el Edificio Central de Universidad Católica, la estructura imponente del Edificio del Congreso Nacional y la visión casi completa de la mayoría de los cerros de Valparaíso.