Recorriendo Tenaún:

Con el pescador de Chiloé en su mar, en su tierra y en su cocina



En Tenaún, el visitante puede vivir la vida del pescador como este último la vive en la Isla Grande de Chiloé. Es una oportunidad única de compartir con los pescadores artesanales del lugar, tocar, sentir y conocer sobre el saber y el sabor de sus tradiciones.

Campings, hospedajes familiares, navegación por el Canal Mechuque para ver y aprender cómo y por qué se extrae la centolla con jaulas, avistamiento de ballenas azules y comer los platos hechos con las hortalizas y lo sacado del mar durante la misma jornada, son parte de este libro abierto al viajero.

En mapuche huilliche, Tenaún significa tres cerros o tres colinas. Dicha geografía y un nacimiento como villorrio comercial en el siglo XVI tras la fundación de Castro en la época de la Colonia, dieron vida a un espacio cuya arquitectura testimonia la influencia española de entonces, y la de los alemanes que posteriormente llegaron al lugar para echar raíces, mirando por el noroeste hacia las Islas Chauques y el Canal Mechuque.

Ubicada a cerca de 200 kilómetros de Puerto Montt, 89 de Castro y 40 de la ciudad de Dalcahue, Tenaún forma parte de la comuna dalcahuina. Se puede llegar al lugar por la Ruta 5 tomando el Cruce Degan que lleva a Quemchi, o por la misma Ruta 5 en dirección al Cruce Mocopulli que conecta con Dalcahue.

Hay buses durante todo el año que salen desde el Terminal Rural de Castro a las siete de la mañana y a las cuatro de la tarde, que permiten internarse en este verdeazulado destino conocido históricamente como un centro misionero y de peregrinación religiosa en sus años fundacionales, y que hoy, ofrece a través de la vida del pescador artesanal, una enriquecedora experiencia turístico gastronómica sustentable.

Dentro de los íconos reconocidos internacionalmente sobre Tenaún, está su Iglesia católica de Nuestra Señora del Patrocinio, que forma parte de las 16 iglesias de madera de Chiloé calificadas como Monumentos Nacionales de Chile y que también son Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

En el Archipiélago de Chiloé, hay distintos artes de la pesca artesanal y en el caso de Tenaún, la extracción de centollas con jaulas es parte del corazón de su comunidad. Desde hace algunos años, sus mujeres y hombres de mar, han ido comprendiendo que esta actividad tiene potencialidades para ser mostrada al mundo, porque cuenta lo que son y les permite generar mayores recursos para mejorar su calidad de vida. Por eso se han involucrado en su difusión como atractivo turístico, compartiendo con los visitantes la experiencia de la pesca con otros servicios que relevan su patrimonio histórico, natural y gastronómico.

Fundación Chinquihue, organización dedicada al desarrollo de la pesca artesanal en el sur austral de Chile, a través de su proyecto Vive La Pesca, financiado por el Fondo de Innovación para la Competitividad FIC 2012, del Gobierno Regional de Los Lagos, identificó en conjunto con las siete familias del Sindicato de Pescadores de Tenaún, las necesidades que los integrantes de esta agrupación tenían para fortalecer sus emprendimientos turísticos y por medio de equipamiento y mejoramiento de infraestructura, potenciaron el conjunto de actividades que estos pescadores artesanales, sus parejas e hijos, tienen para recibir al turista que llega a este destino, buscando empaparse del saber y del sabor de la pesca artesanal de Tenaún en la Isla Grande Chiloé.

El Sindicato de Pescadores de Tenaún ofrece para la temporada de verano,- cuando se levanta la veda de la centolla -, un viaje por mar donde se ve cómo se colocan las jaulas y luego se extrae este crustáceo de gran demanda en los mercados nacional e internacional como insumo gastronómico. La restricción para sacarlas durante todo el año, ha sido vista por el Sindicato como una oportunidad en lo turístico y por ello crearon esta alternativa para los meses donde sí pueden trabajar con el producto. Aunque no le den el nombre técnico, en su adaptarse a su realidad de la veda, están innovando para salir adelante y agregan valor a esta realidad.

Hay recorridos en lanchas y botes durante todo el año, donde los viajeros aprenden sobre la vida del pescador. Conversan con ellos sobre la forma de entender la vida y del valor que le dan a su arte de la pesca, que se mezclan de manera clara, sencilla y auténtica con la historia del entorno donde cada isla, cada llanura y cada roquerío tiene algo que contar. Si hay suerte, las ballenas azules acompañan las embarcaciones junto a las aves que se mantienen cerca de las naves flotando y volando alrededor.

Sentir en el rostro la brisa marina y el profundo silencio que hay en medio del mar, es algo íntimo. Casi indescriptible por lo intenso y conmovedor, imposible de perderse si se arriba a Tenaún.

La comida es sabrosa. Cada plato está en su mayoría preparado con los mismos productos que se extraen del mar y que se cultivan en esta tierra de esfuerzo. El paladar degusta sabores limpios. Curanto, merluza con papas chilotas y verduras, asados al palo o a la cacerola al fuego de la leña. Luego, un mate calientito, un té o una mistela mientras se comparte en la mesa una conversación enriquecedora para el alma. Donde uno no termina de asombrarse de la cosmovisión que mueve la vida del pescador artesanal y de su familia. De su respeto por el mar y su entorno.

La visita a Tenaún puede ser aún más completa y especial, si todo lo anterior se combina con una salida a mariscar con los pescadores, y vivir la experiencia de caminar por la arena como lo hacen ellos internándose en el fondo marino que la marea baja muestra, y que permite que uno mismo saque por ejemplo, piures y pescados de orilla como el rollizo.
Es posible alojar en los hospedajes familiares que existen en Tenaún, donde dan ganas de quedarse más tiempo. Es lógico. La tranquilidad, la naturaleza hipnótica, la calidez de su gente y lo sabroso de su cocina invitan a quedarse. Como dice el saber popular, es la magia de Chiloé.
(14/05/2015)